28 mar 2011

Te escuche entre ladridos de perro y niños jugando.



 Estaba en un rincon con la lampara en mi cabeza, hacia varios dias que me habian encerrado en ese lugar, aun asi, parecia que las criaturas y las historias de esa mujer no habian sufrido efecto alguno de parte de esas personas. Desafortunadamente me meti en un lugar equivocado, como el recuerdo de algo que le podia haber pasado a cualquiera, incluso a mi madre. Ella era propensa a empujar a la gente, caminaba dando empujones, trompesaba continuamente en las veredas y desiquilibrada insultaba al primero que tenia adelante, afectando a todos con su mal humor y verborrea.
 Muchos de los artefactos electricos de la casa eran martilleantes, te atrapaban mientras hacias tus cosas, mientras paseabas al perro, mientras llenabas la mochila. Termine sacando todo fuera de este lugar y ahora, 15 años despues, estoy solo y en paz.
 La culpa de todo no la tenia ese hombre de traje, que me aseguraba ferbientemente que no podia ver a los aliens que le mensionaba, y si los hubiera visto, hubiece actuado de la misma forma en que yo lo hice. Juntaba chatarra y la arrojaba en medio de una pista de aterrizaje, cerca de mi casa, en el aeroparque. Muchos aliens estaban contentos con mi ayuda.
 Permiti que mi cuerpo fuese poseido por los aliens para que actuaran en la mejor forma que pudieran. Ahora los humanos me tienen detenido en esta celda sin barrotes, acolchada y sin poder mover mis brazos, pero es justo. Yo, y nadie mas, soy el informante de los aliens, ¡podrian pagarme con millares de botes! Y no se, podrian hacer un viaje a una isla desierta, me adentraria en la selva y podria armar una choza, un camino y despues de un tiempo, aprenderia a cazar y tendria algo de comer. Pondria un restaurante de hamburguesas y panchos, y cuando estuviera lleno me preocuparia por buscar pescaditos, peces de laguna.
 Dias despues me llamaron a una reunion, militares, cientificos, abogados y periodistas, todos congregados para oir mis palabras. Estaban ansiosos y esperaban impacientes a que diera mi gran discurso. Era una reunion secreta en medio de la nada y habian hecho que la oficina central sea una cueva. ¡Yo era el nuevo emperador de la isla! Era triste en cierta forma, tenia que asesinarlos a todos y arrojar sus cuerpos al fuego, para que los dioses no se enojen, tenia que reaccionar. Los dioses no me hicieron nada, de hecho, yo no crei en ellos, los trate como si fueran mis padres y no tenian conciencia de eso mismo, sino que tenian la vista fija en una corniza, ¿acaso era ella la que habia traido a los hombres uniformados? La habian conocido esa noche en el mercado, cerca de mi casa del centro. Ella tenia una mania, podia darme cuenta. Aunque tratara de ocultarlo estaba todo el tiempo tratando de esconderce, escondiendoce. Yo no podia saber que es lo que hacia, asi que esperaba, tranquilo, sentado en una de las sillas de la oficina-cueva, mientras ella se paseaba de aca para alla. Justo en ese momento salte de mi silla velozmente y trate de asustarla. Habia cambiado mi cara por otra. En ese momento un oficial me sostuvo y reviso mis bolsillos, tenia una coleccion de caras y tenia unas muy buenas, antiguas, invaluables. En fin, ella logro asustarce y corrio.
 Al otro dia ella volvio y se sento en mi habitacion, conmigo. Me hizo prometerle que nunca mas tenia que asustarla asi, mire sus ojos y se lo prometi. La invite a ver una pelicula de extraterrestres, creia que despues de ver una pelicula ella dejaria de decir que me habia vuelto loco. Cerro las persianas y me dio un medicamento, despues de media hora sensillamente me tire al piso. Pensaba: “!tengo que gritar! ¡tengo que poder patalear!”, pero no podia, estaba empezando a asustarme sobremanera, y tambien admiti que era hermosa semejante voz. Sonaba como una niña pajaro, corria a la cocina y se desnudaba, corria al baño y se metia en la bañera, estuvo ahi aproximadamente cuatro horas, hasta que me dormi.
 Cuando desperte a la mañana los hombres uniformados entraron en la habitacion y me llevaron atado en una silla de ruedas. Trate de gritar y patalear diciendoles que ellos me habian buscado, que los aliens iban a llegar y eso fue lo ultimo que recuerdo.
 En la sala decia: “INTERNOS NIVEL 7” en mayusculas. Pense que era mi dia de suerte, ¡estaba por fin en una verdadera nave espacial! Despues de todo los aliens habian sido muy buenos conmigo, habian implantado varias pildoras en mi y tenian un zoologico humanoide, rostros histericos me observaban. Decidi buscar un arma y matar a todos, me sentia mas a gusto pensando eso, hasta que hombres con implantes de control mental, controlados por alienijenas superiores me llevaron a una celda acolchonada. A decir verdad, despues de dos dias sin ver la luz, creo que estoy en el infierno. ¡malditos nazis! Lo que no se dieron cuenta es que tendria que estar muerto para estar en el infierno y yo no creo en dioses. Hice un nudo en una parte de las sabanas y la ate mi cuello, y la otra a las rejas de la ventana. Salte de la cama. Despues de todo soy solo el informante de una organizacion secreta nazi en una dimencion paralela de extraterrestres y enfermeras.

26 mar 2011

Rebeca



 Una chica cerca de un nogal de la calle se pasea de lado a lado en la vereda, estiro su mano y pidio algunas monedas. Se moria de hambre, alguien la invito a tomar un trago y termino vomitandole. Sin pensarlo buscaron su direccion entre sus bolsillos y la llevaron arrastrando a su casa, ella se moria de hambre, deprimida, desesperada.
 Sus ojos estaban puestos en la escopeta, la escopeta apoyada en el marco de la ventana. El ojo derecho cerrado. Su ojo izquierdo estaba abierto, apuntando, en la mira de su escopeta. Un tren paso y ella disparo, hizo un agujero en la chapa atravesando un asiento numerado y crugio el craneo de un pasajero. Con un sonido aspero de liquido derramado, estaba muerto. Al otro lado habia solo una pared, una ventanilla llena de gotas de lluvia, campo y nubes grises llenas de electricidad.
 Ella penso en prenderce fuego con furia, despues escapo de su cuarto desordenado y preparo la cena para tres. Semillas para su madre y su padre, ya no llovia. Cociendo y rompiendo cortinas, haciendo sabanas sentada en su catre, su cuerpo estaba volviendoce peludo y viejo. Apretaba los ojos, apretaba una llave en su mano, tenia el estomago vacio y su pecho era de puro hueso y piel. Recordo una vez en la que habia probado chocolate y lo habia vomitado.
 Conto las noches en las que la inyectaban con jeringas, sin saber que era lo que metian en su sistema nervioso. Conto las noches en que todos gritaban despiadados, eran los comedores de plastico del pabellon psiquiatrico. Ella no hablaba, trataba de acomodar los sonidos, dividirlos en cajas metalicas en su mente: peces recien nacidos, sus propias piernas, una noche, agua de mar, ginebra, cloroformo, procaina y olores rancios.
 Un dia volvio a su casa y encontro un perro durmiendo en su catre, un perro llamado Pango. Otro perro en el mundo de los perros pelados. El perro tenia una historia y ella se sentia a gusto, ambos estaban pelados. Lloraba cuando la penetraban a la fuerza, pero ahora tenia un amiguito y ella pensaba que ambos estaban pelados. Vomito y trato de no ensuciar tanto. Horas antes, desesperada habia ido a la playa y habia tragado toda la arena que pudo, aveces el hambre era demaciado cruel con ella.
 Esa misma noche recordo los rasgos de la gente que habia sido deformada y ahora dormia drogada en algun pabellon, oscuro y sombrio. Uno nunca podia dejar de estar alerta. Para ella era todo, el fijarce en los colores. Tenia veinte o treinta años cuando tuvo su primer hijo. Se vestian de mujer juntos y hacian la calle. Los transexuales la golpeaban y la violaban. Un dia le cortaron el pelo, atada de las manos con su propia bombacha, ella se sintio exitada.
 Definitivamente sabia de economia, sabia mucho de eso y hablaba con voz traquila, cuando alguien la contradecia se quedaba muda, esperando. Se comia las uñas y cuando los enfermeros la veian venian corriendo con un vasito y algunas pastillas, generalmente laxantes y somniferos, la arrastraban al baño del personal y abusaban de ella una y otra vez, dejandole marcas por todo el cuerpo. Ella pensaba que las marcas eran objeto de burla y se quedaba quieta, inmovil, detras de un colchon, terriblemente avergonzada.
 Una noche al salir de su casa, un hombre le ofrecio semen en un frasco, le pregunto si podia venderlo por el, afirmaba que tenia grandes contactos y un monopolio en el mercado negro de indonesia. Tras mucha insistencia por parte de el, ella acepto. 20% de comision de cada venta, cada frasco salia $45.- y a ella le parecio bien.
 Tuvo varios problemas con la autoridad y dejo crecer su pelo. Sus ojos marron claro hacian juego con su pelo, ahora crecido. Cuando quizo darse cuenta tuvo otro hijo, un niña. Ella y su niña eran sus propios padres y solian comer pizza todas las noches, sentadas en su catre, en su cuarto de hotel.
 Una mujer gorda y desalineada golpeo a su puerta una noche, venia de Capital y nesecitaba un socio para desacerse de todo lo que venia atormentandola desde los 11 años. Juntas cada noche preparaban la mercancia en bolsas, pesadas y acomodadas, listas para vender: Cocaina, Marihuana, Pasta base, Clonazepam y varias drogas de diseño. La mujer gorda se llamaba Giselle y por las noches se prostituia y vendia vino y cerveza, y cuando las cosas iban bien, botellas de whiski.
 Una noche juntas, Giselle puso todo el L.S.D. que supuestamente estaba vencido en su petaca, creyo que esa era su ultima noche de mala vida y se preparaba para divertirce. Juntas de la mano pasearon dando tumbos por toda el area del centro y algo anduvo mal. Quizo recordar que habia pasado y visiones de naranjas chupadas en primavera, la casa del campo que era propiedad de su abuelo, padre de su padre. Recordo como el tocaba la guitarra y ella escuchaba, mientras miraba ensoñando el parque por la ventana. Creyo que estaba naciendo, de su estomago chorreaban encuentros alienijenas y pastillas, laxantes, somniferos, procaina. Nacia de un balde, junto con otros tres baldes embotellaban tristeza. Tomo vino, pero todo parecia un sueño de infancia, creia con todo su ser que era una tortuga, una tortuga marina torturada a los siete años, conocia el sexo anal y conocia el efecto de la morfina; toda su vida estaba vacia. Tiro la toalla y corrio directo a las estrellas, preocupada, directo al mar. A los quince años pesaba 47kl y aspiraba ketamina, vendia su cuerpo y la gente le regalaba cosas. Penso en el desorden de su habitacion, en su niña, en su niño muerto. Penso en que la gente que le regalaba cosas iba y venia rapido, se volvian en el final, y ella quizas este muerta o teniendo sexo, no podia saberlo.
 Su madre disparo contra su padre a los 33 años de edad y despues cometio suicidio. Ella queria desesperadamente que le cresca un pene, odiaba su condicion de mujer. Internada, despues en la calle, otra vez el internado, otra vez en la calle. Vio todas las noches desde su manta humeda, en su cuarto de hotel y decidio partir. En un baldio encontro a un niño que no hacia mas que reir y sonreir, solo decia que si y hacia cualquier cosa que uno le dijera. Ella volvio a su habitacion, agarro la escopeta de su madre y volvio corriendo al baldio, donde estaba el niño. No apunto bien y le dio justo en la oreja, “asi luce mas bello” penso, abstracta y trastornada. El sonreia, esa misma noche lo llevo a su habitacion y lo lavo y vistio. Curo sus heridas. El niño habia muerto 5 horas despues.
 Se sentia limpia, quizas eso la habia curado, desarmo su cama, sus mejillas, se sentia torcida y busco silabas para probar sus nueva forma humana. Absorvia energia como un generador en reversa, como una heladera fria y muerta.
 Cuando volvio en si Giselle habia desaparecido, estaba mojada y sin sus zapatos, tirada en una playa cerca del Torreon. Recobro la suficiente fuerza como para ver que le faltaba parte de un dedo y creyo que gritaba. Vio el rostro de su abuela muriendo y penso que las personas ancianas regresan a sus seres queridos antes de morir. Ella volvio a su cuarto y vio a su perro caminando bajo la colcha por el piso. Su escopeta no estaba y tampoco su niña, reconocio toda la situacion, la luz de la ventana, reconocio el talle de su vestido y lloro. Su abuelo le habia dicho una noche que las ratas podian comer sus pies si los sacaba por debajo de las sabanas. Su hermana le habia dicho que luces de sangre corrian desde la luz de un viejo televisor señal de que alguien podia cortar sus pies con un cerrucho. Sintio sueño y trato de dormir con Pango, aveces era bueno sentir su calor apesar de la sarna.
 Al despertar vio la luz en la ventana, inmediatamente el encargado del hotel abrio la puerta de un empujon y le grito frenetico: “ponete las zapatillas, dale pendeja!... Te vas! Vamos, fuera!” y ella penso en la calle, el frio, la soledad y la pobresa. Se puso sus zapatos de tacon, apreto los puños y saco a Pango de abajo de la cama, estaba en transe. Violentamente infantil, fuera del hotel, pateo a Pango y camino despacio hacia el Playland de la esquina, gritando mierda, engañada y sucia.
 Cuando tenia 4 años su padre la habia empujado y al caer se clavo una piedra en la mano, su padre volvio a patearla en la entrepierna. Ella no tuvo tiempo de ponerce a llorar y veia como su vagina sangraba y manchaba su pantalonsito, su remera. Sus manos y su cara estaban sucias tambien, apestaban a violencia.
 Esa noche durmio en el parque, se sentia reina y poseedora de todo amor. Corto mas papel de diario y alimento el fuego de una de esas parrillitas de dos pesos. Tuvo un sueño, ella podia volver y conformarce. Ahora era una reina, no tenia posibilidad de refunfuñar de animo, no tenia familia y vivia en un pantano. Estaba lista para enfrentarce al mundo otra vez.

22 mar 2011

A Quema Ropa!


Sorbió su taza de café como si nunca hubiese visto rostros enfermos y taciturnos manchados en la pared, sus órganos vitales relampagueaban costra con una energía metalúrgica, producto de una fuerza negativa, poderosa y con venas explosivas.
 Luego de meditar clavo la mirada en los ojos extraviados, tristes, negando la axila de varios invitados con mal humor y rostros pacíficos estacionarios.
 Llenándose de melancolía y gimiendo pequeños aullidos que olían y escuchaban cassettes clásicos en su pasa cassette. Las miradas surgieron a la vez, hacia el techo lleno de sangre, con clavos estériles que consumían, enfermos, a otros pacientes empillamados. “Piedras y mas piedras!” pensó, angustiado, mientras se ruborizaba por la idea, lleno de espuma en la boca y los ojos torcidos, gritando incoherencias y sorbiendo café.
 Noches misteriosas que se esfuman, aireando habitaciones con mal olor y despidiendo cadáveres en las tiendas de ropa. Llenos de lagrimas al escuchar que su vida era producto de nefastas vivencia pasadas sobre la extraña sensación de pesadez en sus estómagos, enfermos de animalía.
 Despertó al amanecer, deseoso de ver a los lagartos almorzar y vestir sus nuevos trajes extraordinarios y fue ahí cuando sus mas incómodos pensamientos se tornaron azules por la presión atmosférica sobre miles y miles de quilómetros, por miles y millones de años. Sudando desenfrenado en una caída autentica, sin tapujos y lleno de ambiciones quirúrgicas que nunca podrían ver la luz del sol, incapaces de desmoronarse como neumáticos, ruedas de silla de ruedas cósmica en una batalla intergaláctica racial.
Sin dientes y sin terminar su café, volvió a la cama para molestarse otra vez de los auspicios extraños de maquinas sorbedoras, consumiendo su preciado café, su café mas poderoso era el que tenia el control de la situación. Retrocedió, asustado como una mosca, y cayo a la cama, listo para dormir.