Estaba en un rincon con la lampara en mi cabeza, hacia varios dias que me habian encerrado en ese lugar, aun asi, parecia que las criaturas y las historias de esa mujer no habian sufrido efecto alguno de parte de esas personas. Desafortunadamente me meti en un lugar equivocado, como el recuerdo de algo que le podia haber pasado a cualquiera, incluso a mi madre. Ella era propensa a empujar a la gente, caminaba dando empujones, trompesaba continuamente en las veredas y desiquilibrada insultaba al primero que tenia adelante, afectando a todos con su mal humor y verborrea.
Muchos de los artefactos electricos de la casa eran martilleantes, te atrapaban mientras hacias tus cosas, mientras paseabas al perro, mientras llenabas la mochila. Termine sacando todo fuera de este lugar y ahora, 15 años despues, estoy solo y en paz.
La culpa de todo no la tenia ese hombre de traje, que me aseguraba ferbientemente que no podia ver a los aliens que le mensionaba, y si los hubiera visto, hubiece actuado de la misma forma en que yo lo hice. Juntaba chatarra y la arrojaba en medio de una pista de aterrizaje, cerca de mi casa, en el aeroparque. Muchos aliens estaban contentos con mi ayuda.
Permiti que mi cuerpo fuese poseido por los aliens para que actuaran en la mejor forma que pudieran. Ahora los humanos me tienen detenido en esta celda sin barrotes, acolchada y sin poder mover mis brazos, pero es justo. Yo, y nadie mas, soy el informante de los aliens, ¡podrian pagarme con millares de botes! Y no se, podrian hacer un viaje a una isla desierta, me adentraria en la selva y podria armar una choza, un camino y despues de un tiempo, aprenderia a cazar y tendria algo de comer. Pondria un restaurante de hamburguesas y panchos, y cuando estuviera lleno me preocuparia por buscar pescaditos, peces de laguna.
Dias despues me llamaron a una reunion, militares, cientificos, abogados y periodistas, todos congregados para oir mis palabras. Estaban ansiosos y esperaban impacientes a que diera mi gran discurso. Era una reunion secreta en medio de la nada y habian hecho que la oficina central sea una cueva. ¡Yo era el nuevo emperador de la isla! Era triste en cierta forma, tenia que asesinarlos a todos y arrojar sus cuerpos al fuego, para que los dioses no se enojen, tenia que reaccionar. Los dioses no me hicieron nada, de hecho, yo no crei en ellos, los trate como si fueran mis padres y no tenian conciencia de eso mismo, sino que tenian la vista fija en una corniza, ¿acaso era ella la que habia traido a los hombres uniformados? La habian conocido esa noche en el mercado, cerca de mi casa del centro. Ella tenia una mania, podia darme cuenta. Aunque tratara de ocultarlo estaba todo el tiempo tratando de esconderce, escondiendoce. Yo no podia saber que es lo que hacia, asi que esperaba, tranquilo, sentado en una de las sillas de la oficina-cueva, mientras ella se paseaba de aca para alla. Justo en ese momento salte de mi silla velozmente y trate de asustarla. Habia cambiado mi cara por otra. En ese momento un oficial me sostuvo y reviso mis bolsillos, tenia una coleccion de caras y tenia unas muy buenas, antiguas, invaluables. En fin, ella logro asustarce y corrio.
Al otro dia ella volvio y se sento en mi habitacion, conmigo. Me hizo prometerle que nunca mas tenia que asustarla asi, mire sus ojos y se lo prometi. La invite a ver una pelicula de extraterrestres, creia que despues de ver una pelicula ella dejaria de decir que me habia vuelto loco. Cerro las persianas y me dio un medicamento, despues de media hora sensillamente me tire al piso. Pensaba: “!tengo que gritar! ¡tengo que poder patalear!”, pero no podia, estaba empezando a asustarme sobremanera, y tambien admiti que era hermosa semejante voz. Sonaba como una niña pajaro, corria a la cocina y se desnudaba, corria al baño y se metia en la bañera, estuvo ahi aproximadamente cuatro horas, hasta que me dormi.
Cuando desperte a la mañana los hombres uniformados entraron en la habitacion y me llevaron atado en una silla de ruedas. Trate de gritar y patalear diciendoles que ellos me habian buscado, que los aliens iban a llegar y eso fue lo ultimo que recuerdo.
En la sala decia: “INTERNOS NIVEL 7” en mayusculas. Pense que era mi dia de suerte, ¡estaba por fin en una verdadera nave espacial! Despues de todo los aliens habian sido muy buenos conmigo, habian implantado varias pildoras en mi y tenian un zoologico humanoide, rostros histericos me observaban. Decidi buscar un arma y matar a todos, me sentia mas a gusto pensando eso, hasta que hombres con implantes de control mental, controlados por alienijenas superiores me llevaron a una celda acolchonada. A decir verdad, despues de dos dias sin ver la luz, creo que estoy en el infierno. ¡malditos nazis! Lo que no se dieron cuenta es que tendria que estar muerto para estar en el infierno y yo no creo en dioses. Hice un nudo en una parte de las sabanas y la ate mi cuello, y la otra a las rejas de la ventana. Salte de la cama. Despues de todo soy solo el informante de una organizacion secreta nazi en una dimencion paralela de extraterrestres y enfermeras.


