22 mar 2011
A Quema Ropa!
Sorbió su taza de café como si nunca hubiese visto rostros enfermos y taciturnos manchados en la pared, sus órganos vitales relampagueaban costra con una energía metalúrgica, producto de una fuerza negativa, poderosa y con venas explosivas.
Luego de meditar clavo la mirada en los ojos extraviados, tristes, negando la axila de varios invitados con mal humor y rostros pacíficos estacionarios.
Llenándose de melancolía y gimiendo pequeños aullidos que olían y escuchaban cassettes clásicos en su pasa cassette. Las miradas surgieron a la vez, hacia el techo lleno de sangre, con clavos estériles que consumían, enfermos, a otros pacientes empillamados. “Piedras y mas piedras!” pensó, angustiado, mientras se ruborizaba por la idea, lleno de espuma en la boca y los ojos torcidos, gritando incoherencias y sorbiendo café.
Noches misteriosas que se esfuman, aireando habitaciones con mal olor y despidiendo cadáveres en las tiendas de ropa. Llenos de lagrimas al escuchar que su vida era producto de nefastas vivencia pasadas sobre la extraña sensación de pesadez en sus estómagos, enfermos de animalía.
Despertó al amanecer, deseoso de ver a los lagartos almorzar y vestir sus nuevos trajes extraordinarios y fue ahí cuando sus mas incómodos pensamientos se tornaron azules por la presión atmosférica sobre miles y miles de quilómetros, por miles y millones de años. Sudando desenfrenado en una caída autentica, sin tapujos y lleno de ambiciones quirúrgicas que nunca podrían ver la luz del sol, incapaces de desmoronarse como neumáticos, ruedas de silla de ruedas cósmica en una batalla intergaláctica racial.
Sin dientes y sin terminar su café, volvió a la cama para molestarse otra vez de los auspicios extraños de maquinas sorbedoras, consumiendo su preciado café, su café mas poderoso era el que tenia el control de la situación. Retrocedió, asustado como una mosca, y cayo a la cama, listo para dormir.
