Midió sus medicamentos en un cuarto cerrado, parecía estar conforme.
Cuando menos lo esperaba su lengua se interpuso, se besaron compulsivamente y para ella fue un sueño, un tratamiento de quimioterapia, electroshocks, medicacion y yoga.
En la ventana había un pájaro con una sirena ronca, despistaba a los pacientes, sus estudios indicaban lo contrario, pero ella apunto con su bolígrafo debajo de la cama, en un rincón. No tenia permitido ir al baño sola y hacia sus nesecidades en un cajón de su escritorio, a pesar de la contraindicación medica.
Ella seguía enamorada, como un lagarto, como una esfera borracha, "oh!... Dios!" pensó. "quisiera un trago de vodka!"... La sirena tapo el final de su pensamiento, el mensaje. El pájaro leía sus historietas, clavo los ojos en ella, en sus piernas, en sus ojos hermosos, muchas veces golpeados. Se golpeaba borracha de coñac añejo.
Sonó el despertador, su pelo marrón era un gato que escapaba, lleno de terror. Quería una navaja, un pez muerto colgando de su pared, como un trofeo. Quería evillas en el pelo y un vestido rojo, aun metida en la cama contemplo sus piernas hasta dormir de cansancio.
Midió sus pastillas, tomo tres rojas y una blanquita, chiquita. Analgésicos, somníferos . Parecía conforme.
El medico entro en la habitación, habia aparecido extrañamente con mas pastillas. "Veneno", penso ella.
- Bendiga - dijo el medico.
- buen día - dijo ella.
El medico puso cara de estar contento.
- Parece estar mas tranquila hoy, asi que podemos teletransportarla de nuevo a un cuadro de nostalgia, aparentemente lejos de ese pajaro. esta distrayendo a los demas pacientes con esa sirena ruidosa... en fin, parece... - Lo largo como si su pecho se desinflara lleno de aire y arena, como muriendo de algun virus indesifrable. ella agarro su pastillero y tomo tres blancas mas, de las chiquitas.
Sus manos temblaron buscansdo un ansuelo, la cascada y la caña estaban unidas por alguna energia cosmica, una lamina de hierro que frotaba su entrepierna. No pudo reprimir el gemido, las luces se apagaron.
Era navidad y su padre habia traido morfina, "para festejar" le dijo. La inyecto, se inyecto, y quedaron tirados ahi, ella en la cama y él en el escritorio sobre algodon manchado y lapices mordidos. En la noche su padre se fue.
Sonó el despertador, ella instintivamente midió sus medicamentos, tenia una sola pastillita verde y la tomó. Las ventanas empezaron a gritar su nombre en absurdos lenguajes gangosos, escupian al hablar. La cama daba saltos y chorreaba sangre. Su entrepierna chorreaba sangre, pero los gatos no paraban, terror... angustia. Ella lloro de horror, sus piernas se entumecieron, sus ojos en blanco y negro nadaban en agua de mar. En un baño sucio conosio su cara.
Empezó a gritar atornillada a la cama, salpicando transpiracion. Redobles, percusiones en el cielo, en sus dedos lastimados. La pared a su izquierda cayo sobre su braso, la mesa crugia histerica y se abalansaba por la puerta, queria un retrato. Mil lagartos en la pared, en el techo, una silla violeta. Siguó gritando hasta perder el conosimiento, atornillada a la cama, y el pajaro ululaba con su sirena ronca.
24 abr 2011
22 abr 2011
Canciones deshonestas
Se metió en una fabrica industrial tociendo larvas y clavos asperos, unas se le metian entre los dientes, otras eran maquinas sin tornillos. El oxido parecia amenazador, metido en la sangre, recorriendo cada celula de su cuerpo. Pensó en noches calidas, en una bella mujer. Vio como su cabeza, sus ojos, su materia gris lamia indiferente la ropa manchada. Tenia mas que un solo boton, monedas que se derretian en su nerviosismo, su cara delgada. No paraba de agujerearce los brazos, las manos apoyandolas en su cara como una frasada, trataba de dormir.
Otro blando recorrido entre las arterias, las violetas, moradas, rojas y negras. Recuerdos de sus frases, mentiras que dejaban olor a sexo, olor a algo sucio metiendoce por la boca.
Nuevos movimientos antes de despetar, sintiendo el aliento agrio, rancio de cerveza vieja. Creia que su madre estaba muerta, era una fragancia, desodorante barato y frituras. La cerveza estaba caliente y una mosca fluyo dentro del baso. Pobres ojos de despertador, hundido, vacio y desesperacion. Carne adolorida, carne viva en llamas heladas. Alma de bicho bolita, su mente vago por la dulce amenaza de un bicho bolita, hasta las polillas vuelan, ella no.
La calle era marron, penso en la laguna que se podia generar, dislocando huesos de arboles, lamiendo jugo desde su capullo hasta la vulva. Tan blandas sus cicatrices, podia meter una maquina, bichos, muchachas, cucarachas que se acomodan en una mesa oscura, del techo un alumbrado sucio suspira obsenidades, su corazon latia tan agrio aquella mañana. Sus perros seguian plumas, abejas que roban en la noche, siguiendo a extraños transeuntes a travez de once.
Sus gritos enloquecidos y tristes en allegro, gimio una respuesta, casi un murmullo de lo que parecia una vaca flaca, huesuda, sin venas.
Ella tenia una repisa y en la repisa habia una serpiente en formol, jugo de nuevos experimentos en la costura, jugo de una noche en que dejo dormir a su copuladora lombris de tierra, viajera intrepida.
Es de noche, encerrada tomando cerveza caliente, aperitivo de mosca. Ya no pudo respirar aire por la boca, atenta, tapada de barro. Sus ojos estaban a punto de estallar. La melancolia le puso una trampa y perdio sus brasos y piernas. Parte de ella lo supo enseguida, eran muchas las historias que contaban de esa maquina extraña, n narguile de contrabando, practicamente un juego de niños.
Adelgazando como una comedora de acerrin, poniendo la lengua seca, sacando para afuera esa tediosa actitud, no podia dejar que se fuera de su cabeza, era una lastima.
Una extraña calle llena de gente, lavadores de cerebros, amortiguados, besadoras promiscuas que derretian vehiculos de entre tiempo con su saliva fresca, vendiendo chocolate a las lombrises. Se creyo poseida, casi una enferma terminal con movimientos calculados, resbalaba su memoria por agua estancada entre sus pies, una mano invisible en su entrepierna, tan fresca apesar de estar acalorada. Uso esa extrecion para dirigirce a su padre, una mirada anonima, enojada, una mirada de puño alerta, tratando de lastimar, asqueada. Arta de ese puesto oscuro, usando mascaras humedas, nunca alimento para bebes de cara roja, no podia escapar de esa mirada problematica.
Revanadas de oxido se ponian ropa seca, escapaban de su craneo por la nariz, tenian mas orgullo, tenian fiebre, calor de una madre posesiba clavando, atornillando desesperada la forma de salir de ahi, ya no podia esperar mas.
Que odio generaba esa fragancia podrida, patente de una proteccion sin limites, creyendo no solo en armas de fuego, ni en violentos ataques de furia. Amarga, asesina de pequeñas aves, dibujaba mas en una feria, ya tenia todo planeado, era una nueva bruja persiguiendo sapos de patio, tratando con nuevas formas de aves. Paraiso de un nuevo vehiculo, una frase mal hecha para cortar su vaso etilico, calor y agonia enferma. Aves que caen enfermas en la noche pueden derretir sus pensamientos, alguna vez pusimos arena y bichos en su gaseosa, en esa lata, ella esta ciega, ceguera travestida le dicen, si su piel entrara en un baul cayendo.
Tomo la ruta en cuanto pudo, avida de espiritu de aviadora, no podia parar de reproducir cierta extraña, efimera, musica de valle, entre campos, entre los bosquesitos, arboles decorados. Tanta sangre en la boca, no podia parar de sangrar, su problema no era halitosis, ni siquiera una gengivitis. Extraños periodos menstruales le salian de la ensia, de sus dientes, ovulos fermentados con esperma humano. Puas, celulas madre entrando, llenando cavidades y cavidades de extraños gritos, gritos enfermos.
Ya no quiso escuchar mas ¿ que son tantos ruidos, estos espasmos de nervio? Creyo que iba a vomitar, ella tiene ese olor a sexo tibio.
Otro blando recorrido entre las arterias, las violetas, moradas, rojas y negras. Recuerdos de sus frases, mentiras que dejaban olor a sexo, olor a algo sucio metiendoce por la boca.
Nuevos movimientos antes de despetar, sintiendo el aliento agrio, rancio de cerveza vieja. Creia que su madre estaba muerta, era una fragancia, desodorante barato y frituras. La cerveza estaba caliente y una mosca fluyo dentro del baso. Pobres ojos de despertador, hundido, vacio y desesperacion. Carne adolorida, carne viva en llamas heladas. Alma de bicho bolita, su mente vago por la dulce amenaza de un bicho bolita, hasta las polillas vuelan, ella no.
La calle era marron, penso en la laguna que se podia generar, dislocando huesos de arboles, lamiendo jugo desde su capullo hasta la vulva. Tan blandas sus cicatrices, podia meter una maquina, bichos, muchachas, cucarachas que se acomodan en una mesa oscura, del techo un alumbrado sucio suspira obsenidades, su corazon latia tan agrio aquella mañana. Sus perros seguian plumas, abejas que roban en la noche, siguiendo a extraños transeuntes a travez de once.
Sus gritos enloquecidos y tristes en allegro, gimio una respuesta, casi un murmullo de lo que parecia una vaca flaca, huesuda, sin venas.
Ella tenia una repisa y en la repisa habia una serpiente en formol, jugo de nuevos experimentos en la costura, jugo de una noche en que dejo dormir a su copuladora lombris de tierra, viajera intrepida.
Es de noche, encerrada tomando cerveza caliente, aperitivo de mosca. Ya no pudo respirar aire por la boca, atenta, tapada de barro. Sus ojos estaban a punto de estallar. La melancolia le puso una trampa y perdio sus brasos y piernas. Parte de ella lo supo enseguida, eran muchas las historias que contaban de esa maquina extraña, n narguile de contrabando, practicamente un juego de niños.
Adelgazando como una comedora de acerrin, poniendo la lengua seca, sacando para afuera esa tediosa actitud, no podia dejar que se fuera de su cabeza, era una lastima.
Una extraña calle llena de gente, lavadores de cerebros, amortiguados, besadoras promiscuas que derretian vehiculos de entre tiempo con su saliva fresca, vendiendo chocolate a las lombrises. Se creyo poseida, casi una enferma terminal con movimientos calculados, resbalaba su memoria por agua estancada entre sus pies, una mano invisible en su entrepierna, tan fresca apesar de estar acalorada. Uso esa extrecion para dirigirce a su padre, una mirada anonima, enojada, una mirada de puño alerta, tratando de lastimar, asqueada. Arta de ese puesto oscuro, usando mascaras humedas, nunca alimento para bebes de cara roja, no podia escapar de esa mirada problematica.
Revanadas de oxido se ponian ropa seca, escapaban de su craneo por la nariz, tenian mas orgullo, tenian fiebre, calor de una madre posesiba clavando, atornillando desesperada la forma de salir de ahi, ya no podia esperar mas.
Que odio generaba esa fragancia podrida, patente de una proteccion sin limites, creyendo no solo en armas de fuego, ni en violentos ataques de furia. Amarga, asesina de pequeñas aves, dibujaba mas en una feria, ya tenia todo planeado, era una nueva bruja persiguiendo sapos de patio, tratando con nuevas formas de aves. Paraiso de un nuevo vehiculo, una frase mal hecha para cortar su vaso etilico, calor y agonia enferma. Aves que caen enfermas en la noche pueden derretir sus pensamientos, alguna vez pusimos arena y bichos en su gaseosa, en esa lata, ella esta ciega, ceguera travestida le dicen, si su piel entrara en un baul cayendo.
Tomo la ruta en cuanto pudo, avida de espiritu de aviadora, no podia parar de reproducir cierta extraña, efimera, musica de valle, entre campos, entre los bosquesitos, arboles decorados. Tanta sangre en la boca, no podia parar de sangrar, su problema no era halitosis, ni siquiera una gengivitis. Extraños periodos menstruales le salian de la ensia, de sus dientes, ovulos fermentados con esperma humano. Puas, celulas madre entrando, llenando cavidades y cavidades de extraños gritos, gritos enfermos.
Ya no quiso escuchar mas ¿ que son tantos ruidos, estos espasmos de nervio? Creyo que iba a vomitar, ella tiene ese olor a sexo tibio.
1 abr 2011
Cocinar sin MIEDO
Estaba tratando desesperadamente de lavar los platos, pero mi incompetencia crecia con la frustración, mientras que por todas partes, agua.
Fui a buscar el teléfono pensando en darle la responsabilidad a otro y necesitaba de toda mi habilidad, el teléfono me esperaba sobre la almohada, pero no sabia a quien llamar.
Con todo este cavilar deje la canilla abierta y en menos de cinco años todo el pais estaba inundado y grandes monstruos destruian lo poco que quedaba. Al fin me acordé de un amigo, pero no lo conozco por su nombre, deje de intentarlo y lei un libro hasta poder dormirme.
No Mas Carne Asada.
Trabajando inútilmente y ensuciandome las manos - desconcertante - pensé. y los tornillos cayeron al piso.
La sangre empezó a caerme por el pecho y miré asombrado mientras juntaba tornillo por tornillo. Me miraba con ojitos traviesos desde la mesa. Tratando de olvidar esos gestos me incorporé y grité dos o tres veces - !BASTA! - Golpeé al robot con un martillo. Fui hasta la cocina y volvi con el cuchillo para cortar pan, me prepare un sandwich de queso y me fui a acostar.
La sangre empezó a caerme por el pecho y miré asombrado mientras juntaba tornillo por tornillo. Me miraba con ojitos traviesos desde la mesa. Tratando de olvidar esos gestos me incorporé y grité dos o tres veces - !BASTA! - Golpeé al robot con un martillo. Fui hasta la cocina y volvi con el cuchillo para cortar pan, me prepare un sandwich de queso y me fui a acostar.
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