Trabajando inútilmente y ensuciandome las manos - desconcertante - pensé. y los tornillos cayeron al piso.
La sangre empezó a caerme por el pecho y miré asombrado mientras juntaba tornillo por tornillo. Me miraba con ojitos traviesos desde la mesa. Tratando de olvidar esos gestos me incorporé y grité dos o tres veces - !BASTA! - Golpeé al robot con un martillo. Fui hasta la cocina y volvi con el cuchillo para cortar pan, me prepare un sandwich de queso y me fui a acostar.