24 sept 2009
Mi mente besa a Fiona por mis cuerdas vocales
Con otro cigarrillo en mi boca quisiera escupir el barro agrio pegado en mi paladar, mi lengua llena de costras, semillas de zapallo fermentando directamente desde mi cerebro. Tengo espuma de amargura, es una pena depresiva, empujando, desde abajo de un colectivo.
Y afuera es todo tan feliz, refregandote los ojos con cenizas, aliento a glucosa podrida en tus dientes y tu panza es un cenicero con un cigarro tirando ceniza, lleno de cancer. Con tu lengua me limpiaste el paladar y yo arrime mi boca a tu cuello. Otra despedida en agonía.
Una copa de vino afeito tu entrepierna, una botella de cerveza metió sus dedos en tu vagina y con mi ultimo trago esperé y te agrietaste desenfrenada. Mi mente desafina mis cuerdas vocales en una conspiración., mi voluntad y lo bello contra mi alma distorcionada.
Pude ver su pelo, sus piernas, su cuello, tanto romance... lleno de energía, como una oleada de fragancias, como una flor que crece y se ilumina, como una poesía desde el estomago y en los brazos extendidos, viendo a la gente con cascos y una linea de taxis cruzando la lluvia, por una ventana, en una estampida de colores. Tantos colores con emoción me hicieron sentir una asfixia, algo bravo en la existencia, un soplo de amor en tus ojos fríos. derretiría en palabras y con mi desilusión en un bar me sumergiría en elixir de apatía, en un beso en el borde de mi locura, en el borde de la irrealidad que me metiste.
Otro respiro de tabaco y mi sarna se enoja, creo en los remolinos de tu pelo, en el aliento a vino, a borracha y a mierda en las mañanas. Con mi mochila nerviosa, otra vez, esperando que te desvistas hice pis en una botella y te escuche decir: "otra vez ojos de cartón desilucionado los tuyos" y yo me amarga y me puse tus medias rojas, me arremangue y vi como el flujo de tu orgasmo manchaba mis sabanas otra vez, extraña agua de mora en un espiral. Tengo un respiro que se alegra, un mar de extrañas lenguas nos besan, aplaste un tomate y te espere con mis ojos de distancia. Me dijiste: "sos un oso borracho en una nube, vomitando un arcoiris en la tierra". Te rendiste mirando un frasco entre piedras, en una calle, en la noche.
En una mañana con tu gusano rememorativo, te despertas y finjis armonia. Barba es lo que te falta y tus pies son de bestia, orejas de conejo, me dijiste: "ah... dame papas, problemas y whisky...".
